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Cómo es el día a día de la única escuela que funciona en el país.

El timbre suena  a las 8 de la mañana como todos los días. Los alumnos izaron la bandera argentina cantando «Aurora» porque en este colegio no se suspendieron las clases presenciales por la pandemia del coronavirus. Se trata de la Escuela Número 38 Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, ubicada en la Base Esperanza, en la Antártida.

Víctor Navarro es el maestro y su esposa Mariana, la directora. En el establecimiento estudian sus dos hijos Victoriano y Juan Ignacio. Al colegio asisten 14 alumnos, dos al jardín de infantes, siete a la primaria, y el resto a la secundaria. Los más grandes estudian por Internet, al igual que el resto, cuando las tormentas les impiden llegar al colegio.

A las ocho arrancan las clases, pero los chicos llegan un rato antes para sacarse las botas, los pantalones térmicos, los guantes, las antiparras, las camperas y toda la ropa que se tienen que poner para desafiar el frío», detalló el maestro. Este viernes la temperatura fue de 11 grados bajo cero, y la térmica marcó – 20°.

Por la mañana cursan las materias tradicionales, al mediodía cada uno va a almorzar a su casa y a la tarde vuelven a la escuela para desarrollar otras actividades. «Las tareas son más distendidas, los chicos aprender plástica, música y educación física»

Actualmente en la Base Esperanza viven 10 familias. Se quedarán allí hasta diciembre, cuando lleguen los relevos.

«Acá no usamos barbijos, pero estamos al tanto de lo que pasa no sólo en la Argentina sino en todo el mudo. Igualmente médicos vinieron a la escuela donde los chicos hicieron muchas preguntas para despejar las dudas que tenían. Trabajamos en las recomendaciones que dan los profesionales».
Por Marcela Davin

Fuente María Eugenia Irízar

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