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El Sótano, la playa del sur de Las Grutas que esconde tesoros milenarios

Recorriendo la costa del Golfo San Matias

La singular geografía de Las Grutas sorprende con distintos escenarios naturales que se extienden por varios kilómetros de playas. El Sótano y el cañadón de Las Ostras son aquellos rincones cercanos a la localidad balnearia que permiten conocer la riqueza ecológica de la costa patagónica.

El recorrido, que sólo puede realizarse en vehículos 4×4, parte de la ciudad y avanza hacia el sur bordeando las playas. Después de pasar por la Villa de los Pulperos, se toma un camino de huella en dirección a playas de Piedras Coloradas, una de las formaciones más antiguas de la región que data del período Precámbrico, aproximadamente hace 500 millones de años. Luego de transitar 15km y dejar atrás los médanos, ideales para practicar sandboard, se llega hasta el paraje El Sótano, un ambiente con rica diversidad biológica que registra la mayor diferencia de mareas.

En EL Sótano, unas cavernas naturales que pueden verse en el acantilado eran utilizadas por los recolectores costeros de pulpos para mantener frescas sus capturas, y de allí la similitud con esos espacios tan comunes en las viejas construcciones con el que fue bautizada.

Cuando el mar está pleno, las arenas densas de algunas de ellas, en las que los pies se entierran al correr hacia el agua, invitan a dejar pasar las horas entre chapuzones y siestas en la orilla. Otras, resguardadas por altos acantilados, ofrecen una diversidad de lagunas y pozones que quedan colmados cuando el mar se retira, y permiten disfrutar de esa tibieza salobre, como si fueran jacuzzis al aire libre.

Los que aman la pesca costera también pueden probar suerte con la caña, porque en la zona, al ser menos concurrida que otras, se dan mejores piques que en las playas del centro.

Y para aquellos que adoran investigar la naturaleza hay lugares increíbles. Como el Cañadón de las ostras, ubicado poco antes de llegar al Fuerte Argentino, donde, a simple vista, se encuentran ostras, caracoles, vieyras y mejillones fosilizados que datan de hace 12 millones de años.

Un tesoro para contemplar sin alterar ni depredar, porque cada pieza es un testimonio histórico. Al regreso, el balneario Piedras Coloradas será la visita obligada. Es que después de tanta calma poder tomar algo rico en uno de los paradores se convertirá en uno de los imperdibles del verano.

Mapa

Mapa de el sotano

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