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Los Antiguos, la mejor base para conocer el Camino del Zeballos y la Cueva de las Manos

Uno de los parajes sorprendentes en el Camino del Zeballos (RP 41)

Dicen que el pueblo lleva ese nombre, Los Antiguos, porque allí iban a morir los tehuelches cuando ya eran mayores. Lo elegían para pasar sus últimos años por el microclima del lugar. El reparo de la cordillera y los efectos de la humedad del gran espejo de agua del Lago Buenos Aires también benefician a las cerezas y acabaron convirtiendo a este destino en Capital Nacional de esa fruta. En la entrada principal, el monumento al Cerecero es fiel testigo de este fenómeno moderno, y no hay turista que llegue que no se trepe a él para la foto. Sin embargo, las cerezas no están solas.

Monumento en honor a las cerezas en el acceso a Los Antiguos

Monumento en honor a las cerezas en el acceso a Los Antiguos

Hay producción de varias frutas finas rojas como corintos, frambuesas, frutillas; también ciruelas, manzanas, damascos y duraznos. Con estos recursos, los productores locales hacen feria los fines de semana para ofrecer fruta fresca, dulces, licores y derivados. Algunos forman parte del circuito de chacras turísticas donde se puede cosechar y degustar.

El pueblo está tan cerca de Chile (apenas 3 km) que, antes de la pandemia, muchas familias llevaban a los chicos a la plaza del otro lado. Aquí, el río Jeinimeni es el límite natural entre los dos países, un gran valle compartido donde no existe el imaginario de la cordillera que nos separa de norte a sur. Desde lo alto del mirador Jeinimeni se entiende la configuración geográfica: de este lado, el enorme lago Buenos Aires, y del otro, el General Carrera; una calle de acceso principal, paso internacional de por medio, vincula Los Antiguos con Chile Chico.

Hileras de álamos y sauces que crean cortinas contra el viento protegen los cultivos y los pueblos. El turismo es la principal fuente de ingresos de esta localidad, que tácitamente mantiene cierto enfrentamiento con su vecina Perito Moreno, unos 54 km al este, que vive más de la minería. En rigor, Perito Moreno está más cerca de la Cueva de las Manos. Sin embargo, Los Antiguos se viene consolidado como la mejor base de servicios turísticos, a lo que se sumó la creación de la RP 41. En su tramo Norte va desde Los Antiguos a Lago Posadas y se la conoce también como “camino del Zeballos”. El tramo Sur, inaugurado en 2021,es el que va de Lago Posadas al PN Perito Moreno. Se trata de una ruta que corre paralela al límite con Chile y, como llega a los 1.500 msnm, sólo puede hacerse entre noviembre y abril, cuando no se corta por nevadas.

El camino por la RP 41 norte expone una serie de formaciones que quedaron al descubierto. Se ven afloramientos o diques basálticos que parecen la columna vertebral de la montaña, y serpentean sobre la ladera de los cerros: una fractura en la que hace muchísimos años se acumuló magma, que luego se enfrió y endureció, y luego la erosión hizo su trabajo. El cerro Colorado es el núcleo de un gran volcán erosionado, igual que el puntiagudo cerro Lápiz.

La Cueva de las Manos
“Acá se puede sobrevivir”, parece estar anunciando la superposición de manos en negativo estampadas sobre las paredes de las cuevas en una especie de memoria colectiva, generación tras generación. El sector más antiguo tiene 9.300 años, 1.300 el más reciente. Distintos grupos nómades de 20 personas se refugiaban en las cuevas −la más grande tiene diez metros de alto, por 15 de ancho y 24 de profundidad, inaccesible desde 2006− siguiendo los movimientos de los guanacos. Con pigmentos minerales en forma de arcilla molida, cocinada con un elemento líquido –agua, sangre o grasa de los animales− hasta que adquiría distintas tonalidades, dejaban su impronta soplando el material a través de un soporte ahuecado alrededor de la mano. Por su estado de conservación, las pinturas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco; el clima semidesértico, la composición de los minerales y la porosidad de la roca ayudaron a que hayan perdurado.

La última novedad es que las vallas de dos metros de alto que las tapaban fueron reemplazadas por una baranda de 90 cm que permite disfrutarlas plenamente.

La reserva está a 47 km de Bajo Caracoles. Se visitan durante una hora y media en grupos de 25 personas, siempre con guía (sin reserva previa).

Pasarela de acceso a la Cueva de las Manos en la Reserva Cueva de las Manos

Pasarela de acceso a la Cueva de las Manos en la Reserva Cueva de las Manos

La guía explica que en la región hay 89 sitios con pinturas relevados, y este es el más importante por mostrar gran cantidad de períodos y generaciones en tan pocos metros, además de la representación de escenas de cacería. Ahí queda claro que resultaba más fácil emboscar al guanaco en el cañadón −lo representan en rojos, ocres, negros y blancos− que en la estepa, donde puede correr.

Cueva de las ManosCueva de las Manos

Fuente: Lugares

 

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